martes, 6 de abril de 2010

Prieto, la Schola y el Vaticano II: ¿Declive o adaptación?

La publicación de las partituras "recuperadas" por Andrés Oyola ha generado un interesante debate. Tras los comentarios de nuestro decano José Manuel Ruiz Marcos, otros amigos han aportado su visión sobre el tema.
Pedí a Andrés Oyola, testigo privilegiado de aquellos años, que nos diera su opinión... y ha llegado.

Carta de Andrés Oyola (5/04/2010) "¿Cómo se explica que no haya ...?" Eso mismo me pregunté yo al ojear "Los ecos de ...". Poco o nada se escribe de los años sesenta, cuando, al menos los cinco primeros, fueron tan gloriosos como los demás historiados en la citada obra. Suena fuerte lo de "hermanitas vergonzantes". Para entender bien la labor compositora de Prieto en estos años, hay que tener a la vista la encrucijada del Concilio Vaticano II...
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5 comentarios:

  1. Espero con muchísimo interés los comentarios. (El Secre se sabe de memoria las reglas del "suspense") Sería para mí consolador que alguien encontrara datos más positivos que los míos.
    Esa etapa del Comillas/Cantabria apagándose es para mí después de todo algo desconocido y bastante imposible de imaginar, por eso me interesan mucho los testigos del momento que tendrán sin duda interpretaciones mucho más completas.
    JoséM.Ruiz Marcos
    José Manuel RFuiz Marco

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  2. Esta intervención de Oyola resulta un descubrimiento.Parece que hay obras de Prieto, además de las antífonas de Semana Santa, que nadie hasta ahora había citado. Una „Misa Pascual“, por ejemplo, me imagino que en castellano, claro. Tenemos socios, y no son pocos, que han vivido en Comillas el Post Vaticanum.¿cómo es que nadie cita esa Misa de Prieto?, que se sigue cantando, ahora cito a Oyola,
    „al menos en este apartado lugar del suroeste extremeño, después de cuarenta años, entre otras la bellísima melodía "Jesús el Señor, después de cenar ..." que cantamos al unísono, como se escribió en el cuaderno nº 2 de 1967.
    (Si hay un cuaderno número 2, ¿dónde acaba la serie, quién la tiene?)
    Sigue Oyola: Tengo ante mis ojos el Procesional de Entrada del Domingo de Ramos que cantó la Schola en 1966 (no sé si en 1967 los pocos que no tomamos vacaciones). El pasaje de "Portones abrid los dinteles" resulta sencillamente grandioso, (de veras?) etc. etc. etc.
    Comento: ¿Qué significan esos tres etc.? Parecería que hemos dado, casi por casualidad, con una mina y espero que los socios de ese tiempo intervengan en estos comentarios. Son ellos nada menos que dieciocho, todos los que en la lista de Socios están después de Alejandro Rivas, y todos tendrán algo o mucho que decirnos. Ánimo. .
    José Manuel Ruiz Marcos

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  3. "...dificilis, quaerulus, laudator temporis acti,
    se puero..." (Horacio, "De arte poetica")

    Dejo lo de "castigator censorque minorum", porque a tanto (¡menos mal!) no llego. Pero, es verdad, los mayores podemos caer en la trampa de creer que nuestra juventud fue "lo más excelente y admirable que se puede decir y pensar" (expresión del P. Astete en su Catecismo). Y, al hablar de la Semana Santa comillesa, podemos ponernos quisquillosos, "quaerulos", que diría Horacio, y dar a entender que, después de nosotros, ¡el Diluvio Universal, oiga! No, ya sé que no fue así. Después del año 60, en que dejé Comillas, estuve en contacto con la Schola. En las giras de Inglaterra y de Suecia, fui compañero de Gullón, de Alario, de Trebolle, de Federico de Carlos Otto... (por cierto, ¿cómo estáis, oh inolvidables?) y, en aquel entonces, no noté ningún desfallecimiento respecto a lo que yo había vivido años antes. La visión un tanto pesimista que he podido dar en mi escrito anterior se debe a que algún comentario sobre el poco rigor a la asistencia a los ensayos ya se dejaba sentir, y a que prácticamente desconozco casi en su totalidad la obra de Prieto sobre textos litúrgicos en castellano. Pero me alegra mucho ese tono tan positivo que Andrés Oyola adopta al hablar de la Schola en los años de liturgias en castellano que a él le tocó vivir (no necesariamente "cualquiera tiempo pasado fue mejor": estoy en ello) Al mismo tiempo, siento una gran curiosidad por esas obras de Prieto, aparte de ese CUADERNO 2º de Graduales y Tractos que aparece en el blog. Mi juicio sobre estos no ha querido ser descalificador (¡cómo podría yo atreverme a hacer tal cosa con obras de Prieto!) Están bien escritos, por supuesto, y se ve que el maestro ha querido sacar partido a las cuatro voces graves para las que están compuestos. Pero me temo que no admitan comparación posible con sus Responsorios, su Lamentación, su Christus, su Miserere...De todas formas, siento, como he dicho, una gran curiosidad por conocer el resto de su obra para la liturgia en castellano. Espero que el blog nos sirva de fuente de conocimiento a este respecto.
    Sobre el debate que plantea nuestro Secretario -evolución/involución o algo por el estilo, referido a la Schola y/o la música sacra en su etapa latina y castellana-, anoto algún detalle, que me parece significativo: ya en el año 56 hubo una primera reforma litúrgica que suprimió definitivamente en los Oficios de Semana Santa el Salmo "Miserere", que hasta ese año se interpretaba en los Laudes del Triduo sacro. Ni el Miserere de Goikoetxea, ni el de Otaño, ni el de Prieto se volvieron a cantar. Solamente el año 58, y en el concierto de Santa Cecilia, Miguel Eizmendi que lo dirigió, introdujo en el programa, a manera de recuerdo y homenaje a esas tres obras maestras de la polifonía religiosa, un par de versículos de cada una de ellas. Así es que los de la década de los sesenta y posteriores ya no habéis podido conocer esas obras. Las partituras de las tres las tiene la Asociación, aun cuando no han aparecido todavía en el archivo "Partituras". Su interpretación, maravillosa, prodigiosa diría yo, ya que está hecha con medios electrónicos, la tenéis en el Auditorium y se la debemos a Gregorio Azagra, del que me habéis oído comentar en alguna otra ocasión que, para mí, es Prieto redivivo. A sus interpretaciones me remito, tal como aparecen en ese rincón del blog.
    No os canso más. Hagámonos la pregunta: "Cui comparabo te? vel cui assimilabo te, Filia Jerusalem?" Comparar, con las partituras a la vista: ésa es la única forma de orientarnos en ese debate (evolución/involución). Por cierto, que esta frase latina pertenece a la Lamentación "Matribus suis dixerunt", a la que puso una música serenamente desgarradora, Palestrina; música que tampoco, "pro dolor", habréis podido interpretar en la liturgia en castellano.

    Rafael Manero

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  4. Podéis acceder a la publicación completa, ordenada cronológicmente, de comentarios y cartas sobre el tema pinchando en el vínculo (>>) que aparece en la portada del Blog o bien, pinchando en el botón "Comentarios Musicales" que aparece en cada unas de las páginas de la Web de la Schola

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  5. Escribí lo anterior sin conocer la última intervención de ManeroMe he sentido mejor tras el golpe de timón de Rafael, empujado por Andrés, que nos habla desde su recinto de autoridad como director en la lejana Extremadura, y conserva „Aquellas voces con su Eco“.Lss piezas musicales en cuestión no admiten comparación con la que yo no llamaría primera época, sino época intermedia de Prieto, son el fruto de la madurez, como músico y como jesuita, de nuestro querido José Ignacio.Volvió con gusto a sus preferencias de joven, a su „primera“ fase, a los unísonos musicales entre el coro de los tiples y la asamblea de los fieles en la Capilla de San José, las melodías fabulosas a textos de Salgado („Llegas, mi Amor, fatigado“, canciones del „Repertorio comillés“, el „Por esos mundos de Dios voy cercado de mis penas“, a las tres estrofas que comienzan con el solo „A la vera del río, sobre sus ramas/ se columpia una rosa, vete a alcanzarla/,… mas ten cuidado/, que las aguas del río pasan debajo“.Por cierto, no sé dónde estarán las partituras, pero existen ,letra y melodía,incólumes en mi memoria
    Me adhiero a tu interpretación, Rafael, de que las obras que nos ha regalado Andrés son frutos de la madurez de Prieto como persona y como religioso, son por lo tanto „incomparables“, un Prieto abriéndose más y más a tomar en cuenta a la asamblea de los fieles, acogiéndose, sion renunciar a su creatividad, a la sencillez y cantabilidad para todos y para cualquiera, que es el elemento del folklore, de las danzas populares, de las Letanías, donde el recién llegado puede entrar y sentirse protagonista, hermanado en la melodía..
    José Manuel Ruiz Marcos

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