Permitid mi intrusismo en el vedado terreno de la música de nuestro blog pero no me resisto al pretexto que me da Alejandro con el recuerdo de mi amigo Lino a sus símbolos-mascotas del curso del 60 (estatua del marqués, maqueta de la biblioteca y león de trece garras) para evocar el episodio de lo que pudo ser la exótica mascota del nuestro.
En las vitrinas del tránsito de los obispos (así llamado por la brillante exposición en las paredes de las fotos (¿?) de ilustres comilleses, motivo de acicate para los mas dóciles y aplicados en aquella plebe estudiantil del año 54, curso de Segundo de Filosofía éramos nosotros), el cocodrilo era la joya de la corona. El animal dormía disecado en una de las estanterías y protegido por las cristaleras de posibles intemperancias de algún díscolo o, peor aún, de algún gracioso de mala sombra. Y apareció ese gracioso. La historia fue así ... ( + )
Con un cordial saludo a los del 74 y a los del 60
Xabier S. Erauskin



