En nuestro tiempo aquel cuarteto era “el cuarteto”. Y dentro de él, la voz campante y vibrante no podía ser otra que la del tenor… y el tenor era Paco. El cuarteto en el que ya faltaba la grave profundidad de Miguel Eizmendi se ha quedado definitivamente huérfano con la pérdida de Paco. Lucía su voz en la familiaridad cercana del “Buen Menú”, del “Oh Pepita” o en el marchoso final del “Beti Maite”; inolvidables recuerdos de veladas y reuniones. Su protagonismo en el cuarteto no se limitaba a la música; la chispa, la gracia de Paco con sus historias y el humor de buena ley eran también su peculiar y atrayente tarjeta de visita. El “cuarteto”, sin embargo, no oculta el espléndido solista de la Scholla que era Paco. Nos lo recuerdan acertadamente Manero y Alejandro insertando el solo del “Ave María” de Goicoechea que tantas veces interpretó y siempre nos emocionaba. ¡A tu salud Paco!
Fuimos a visitarle unos cuantos amigos condiscípulos hace un par de años. Ya estaba bastante pachucho. Salía de la residencia en pocas ocasiones. Aquella fue una de ellas. Una comida, presidida por él y que nos devolvió a un Paco con el humor de siempre y sus celebradas imitaciones (aquel inimitable Doctor Morales, los padres Alejandro, Muñoz..). De aquella comida nos queda el recuerdo de las fotos, una de ellas en las que estén las tres “cuerdas” que quedaban del cuarteto. Paco en el centro escoltado por Rafa Manero y Nacho Zurbamo. Por alguna nube sobrevolando haría la entrada Miguel Eizmendi; ¡Camarero! ¡Señor!
Te recordamos, Paco
Xavier S. Erauskin
El "Oh! Pepita", la obra que Paco habría elegido en plan distenddido (antes de pinchar en el enlace, esperar a que termine la reproducción automática del "Ave María") >>
martes, 10 de abril de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
Vivir en Comillas y... morir.
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Paco Frías en el concierto de Madrid-Comillas (1960) interpretando el solo de tenor del Venite Populi. |
Ha muerto Paco Frías, compañero de infancia, solista de la Schola, tenor primero de voz inolvidable ( ruiseñor de voz encantadora) que formó, junto con Miguel Eizmendi, Natxo Zurbano y yo mismo, nuestro cuarteto de Teología. Como recuerdo IN MEMORIAM, envío la semblanza que le escribí para el día de su ordenación. Tiene formato de II NOCTURNO. En el rezo del breviario, el II Nocturno de Maitines se caracterizaba por las lecturas que celebraban al santo del día. La Primera Lectura está dedicada a celebrar sus ojos, con aquella mirada en la que se adivinaba su carácter abierto, sincero y expresivo. Los “vidrios” con los que nos sorprendió, fueron unas gafas, que se comparan a los vidrios de la iglesia, en aquel entonces, afeados algunos en su restauración por maderas y sacos. La Segunda lectura está dedicada a su perímetro abdominal (Paco siempre fue gordito), sede de su inagotable humor que con sus chascarrillos e imitaciones de profes tanto nos hizo reír. La Tercera resume su historia de Divo solista en la Schola.
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Vivir en Comillas
jueves, 5 de abril de 2012
Solvitur acris hiems...
(Me dicen que el comentario de Alfonso en recuerdo del Padre Martino, siguiendo la evocación iniciada por Rafael, tiene categoría de portada, incluso de honor).
"Yo le recuerdo comentando, sobre la misma tarima quejumbrosa, la oda I, 4, "Solvitur acris hiems", instándonos a sentir la danza de las ninfas cifrada en la propia métrica (alterno terram quatiunt pede) y la llegada fría de la muerte cortando como una cuchilla la tibia estampa primaveral (pallida mors aequo pulsat pede...). Le recuerdo también haciéndonos reparar en lo que, a su irónico juicio, era el piropo más imponente de la literatura, el que los ancianos de Troya que sobre las puertas Esceas presenciaban los combates que tenían lugar en la llanura dirigieron a Helena al pasar frente a ellos: "No es reprensible que troyanos y aqueos, de hermosas grebas, sufran prolijos males por una mujer como ésta, cuyo rostro se parece a las diosas inmortales." (Con este lenguaje tan peculiar, el de la traducción de Segalá, nos hablaban los héroes desde el papel biblia de aquel tomito de Crisol con ilustraciones de John Flaxman). Sin duda Martino es el profesor del que guardo un recuerdo más grato. Enseñaba como ya no se acostumbra: contagiando. Él nos abrió los ojos a elegancia serena de lo clásico. Particularmente le agradezco que en la calígine tridentina de aquellos tiempos me abriese una ventana al salubre paganismo de Homero "and his unchristened heart".
Alfonso Fernández (4 de abril de 2012)
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| El Padre Martino en 2009. Tomada de un video en el que aparece con unos cuantos años más pero... el de siempre: >> |
Alfonso Fernández (4 de abril de 2012)
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martes, 3 de abril de 2012
Semana Santa de 1952
Retomamos la publicación de los programas de Semana Santa que guardó con tanto cariño Natxo Zurbano y aprovechamos la oportunidad para dar un nuevo luck a la página de Archivo Histórico >>
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Archivo Histórico
lunes, 2 de abril de 2012
Santa Cecilia 1963
Se afirma que no hay enfermedades, sino enfermos. Lo mismo pasa con un determinado acontecimiento y genera tantos recuerdos como personas lo han vivido. La enfermedad se convierte en única porque se desarrolla sobre una biología determinada y sobre una personalidad diferente y así acontece con los recuerdos. Por eso aquella noticia, tras el concierto de Santa Cecilia, desató en mi todos los temores y todos los miedos.
El concierto de Santa Cecilia era el gran acontecimiento... >>
Pepe Prieto
El concierto de Santa Cecilia era el gran acontecimiento... >>
Pepe Prieto
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domingo, 1 de abril de 2012
Recordando al Padre Eutimio Martino, profesor de Poética
Por si sirve para engrosar aquel apartado de "Vivir en comillas", que yace ya sepultado en las entrañas del blog, te adjunto mis recuerdos de la clase de Poética:
Rafael Manero
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Guardo de algunos de mis maestros un recuerdo muy vivo y entrañable. Con frecuencia compruebo la huella que ellos dejaron y acaricio esa impronta, que no es una cicatriz ni nada que tenga que ver con lo quirúrgico y doloroso. Es algo así como un resplandor que uno sorprende en su alma, todavía vivo y presente, pero que tiene su origen en aquellas estrellas fugaces que pasaron por nuestra vida en los años escolares. Recuerdo al profesor de "Poética". ¿Cómo podríamos definir la enseñanza que aquel maestro impartía? ...>>
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Rafael Manero
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Guardo de algunos de mis maestros un recuerdo muy vivo y entrañable. Con frecuencia compruebo la huella que ellos dejaron y acaricio esa impronta, que no es una cicatriz ni nada que tenga que ver con lo quirúrgico y doloroso. Es algo así como un resplandor que uno sorprende en su alma, todavía vivo y presente, pero que tiene su origen en aquellas estrellas fugaces que pasaron por nuestra vida en los años escolares. Recuerdo al profesor de "Poética". ¿Cómo podríamos definir la enseñanza que aquel maestro impartía? ...>>
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miércoles, 28 de marzo de 2012
Semana Santa
Bueno, amigos, por aquí una vez más y, como es habitual, con más cositas. Lo cierto es que, aunque voy recopilando por donde puedo diversos materiales –partituras fundamentalmente– y que lo hago con entusiasmo, me pregunto alguna vez por el destino que les espera: si han de ser cachivaches arrinconados o bien apilados en estantes –esto da lo mismo– en un almacén, o piezas pulcramente colocadas en un museo que se visita sin que se note la huella del visitante más que en el contador numérico del torno de entrada, piezas valiosas que parecen quedarse frías, languidecer y morir.
¿Que por qué digo esto? Ni más ni menos que porque las más de las veces, y no son pocas, que me asomo al blog con la esperanza de encontrar algún comentario sobre esto o aquello o contra esto y aquello, hallo que la esperanza se me convierte en desesperanza y que no queda cosa apenas de aquel entusiasmo –me atrevería a apellidarlo de juvenil– que alentó al blog hasta no hace mucho. Y no puedo creer que no tengáis nada que decir: los años vividos, los momentos recreados, el reencuentro con aquella partitura, aquella canción que cantasteis, las nuevas experiencias de escuchar esta o aquella pieza organística de Otaño son alimento para la pluma y rico cibo para el blog. ¿Qué es, entonces? ¿Acaso es muestra de esa actitud tan española que se reflejaría en frase como «¡Que comenten ellos!», parafraseando a Unamuno. Yo no lo sé. Lo que sí sé es que el silencio es saludable cuando sirve a la reflexión, pero si se prolonga demasiado y no se exterioriza nada es mortal: cuando ya no haya más música de las esferas llegará la muerte térmica del universo. Y creo que esto ninguno lo queremos para el blog.
Bien, amigos, que me desvío. Os dejo aquí, aprovechando la proximidad de la Semana Santa, los programas de 1962 y 1964, con los que el Archivo histórico de la web quedará bastante completo en este aspecto, y una Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, de 1966, del padre Prieto. Y ya que en el Domingo de Ramos del 62 se interpretó el Pueri hebraeorum de Palestrina, ahí lo tenéis, junto a la partitura, de regalo. Que lo disfrutéis.
Ramón Cubillas
-Ver programas de Semana Santa en la página de Archivo Histórico >>
-Ver partitura de La Pasión según San Juan (J. I. Prieto) >>
-Ver partitura e interpretación de Pueri Hebraeorum de Palestrina en MÚSICA Y MÚSICOS COMILLESES >>
¿Que por qué digo esto? Ni más ni menos que porque las más de las veces, y no son pocas, que me asomo al blog con la esperanza de encontrar algún comentario sobre esto o aquello o contra esto y aquello, hallo que la esperanza se me convierte en desesperanza y que no queda cosa apenas de aquel entusiasmo –me atrevería a apellidarlo de juvenil– que alentó al blog hasta no hace mucho. Y no puedo creer que no tengáis nada que decir: los años vividos, los momentos recreados, el reencuentro con aquella partitura, aquella canción que cantasteis, las nuevas experiencias de escuchar esta o aquella pieza organística de Otaño son alimento para la pluma y rico cibo para el blog. ¿Qué es, entonces? ¿Acaso es muestra de esa actitud tan española que se reflejaría en frase como «¡Que comenten ellos!», parafraseando a Unamuno. Yo no lo sé. Lo que sí sé es que el silencio es saludable cuando sirve a la reflexión, pero si se prolonga demasiado y no se exterioriza nada es mortal: cuando ya no haya más música de las esferas llegará la muerte térmica del universo. Y creo que esto ninguno lo queremos para el blog.
Bien, amigos, que me desvío. Os dejo aquí, aprovechando la proximidad de la Semana Santa, los programas de 1962 y 1964, con los que el Archivo histórico de la web quedará bastante completo en este aspecto, y una Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan, de 1966, del padre Prieto. Y ya que en el Domingo de Ramos del 62 se interpretó el Pueri hebraeorum de Palestrina, ahí lo tenéis, junto a la partitura, de regalo. Que lo disfrutéis.
Ramón Cubillas
-Ver programas de Semana Santa en la página de Archivo Histórico >>
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