jueves, 7 de julio de 2011

Pequeña Suite en mi menor

Por fin tenemos la oportunidad de conocer y disfrutar esa Pequeña Suite de Prieto a la que, en un primer momento, pensábamos que se referían los comentarios de Otaño. Un pequeño frasco de esencia musical que Rafael Manero ha puesto a nuestra disposición, partiendo de la partitura manuscrita.
Colaborar en esta tarea me ha permitido, creo yo, llegar al corazón de esta obra hasta el nivel del entusiasmo. Y como, siguiendo la broma de Lino Uruñuela, soy de los que aspiran a quedar bien clasificados pero también siento mareos ante los comentarios de los "sabios", quiero expresamente dedicarle a él mi contribución en la puesta a punto de esta Suite. Lino, tío, acércate a Sojuela, busca una sombra fresca, escucha la Suite unas cuantas veces y luego me dices si no es una joya: >>
Alejandro Rivas

4 comentarios:

  1. Bueno, pues ahí está la “Pequeña suite en mi menor” de José Ign. Prieto, cuya fecha de composición esperamos que algún estudioso descubra. Como veis, es un tema, que terminaréis tarareando, expuesto con 21 ropajes armónicos diferentes. Debussy es el modelo, perfectamente reconocible por el tipo de armonía empleado, por el uso de la escala de tonos enteros, que en repetidas ocasiones aparece con toda claridad: la escala llamada en términos coloquiales “escala del afilador” (esa escala que sonaba en su caramillo cuando el afilador aparecía por nuestras calles). Hay en esta obra, festiva, ligera, como una travesura sonora, rasgos que perdurarán en la manera de componer de Prieto: giros melódicos que se desarrollan como formando picos. (Recordad el “campanica chiquitica” de su Villancico “Noche Buena”) Creo que el mejor comentario será traer de nuevo aquí las palabras de Otaño: “Tiene V. condiciones artísticas de primer orden. Le veo a V. capaz para el arte en un grado elevado de potencialidad. Discurre V. perfectamente, se asimila V. las obras, que escoge como modelos, con ese criterio tamizado, fino, perspicaz y seguro, propiedad del talento y de un juicio estético singular y exacto.” Y también: ”Dinamismo rápido, incisivo, florido y colorista”. A propósito del “color” de esta interpretación quiero deciros que, aparte, claro está, la orquestación en sí, los diversos timbres de flauta, oboe,clarinete, celesta etc, debidos al compositor, hay hallazgos de ejecución que se deben a Alejandro, a su pericia de informático con sensibilidad que imprime un toque personal: el hallazgo de cómo conseguir los “pizzicatos”, los redobles uniformes de la caja, la aportación de un delicioso sonido de celesta de su biblioteca sonora, etc. En la digitalización de partituras el ordenador facilita enormemente lo más arduo de la ejecución, y ofrece margen para que los informáticos puedan saciar su afán de inmersión en una tarea apasionante como es la interpretación de una obra como ésta. Esperamos que os guste y que disfrutéis con ella tanto como nosotros hemos disfrutado. Rafael Manero.

    8 de julio de 2011 00:59

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  2. Pero bueno, O ANDRES ATHENAIOI, ¿dónde ha quedado vuestra facundia? No se trata de que digáis “Oh qué bien, qué bien!”, para que ese señor que “sueña con vencejos” no nos venga después con lo del “bombo” o el “auto-bombo”, pero algún comentario...alguna sugerencia, algo.
    Aclarar que el que traiga a colación esas palabras de Otaño sobre Prieto no es porque yo siga en mis trece de que Otaño hablara así refiriéndose a la “Pequña Suite” -ya ha quedado claro y demostrado que se refería a “Las Hogueras de San Juan”-, sino porque son palabras que se pueden aplicar a la obra de Prieto en su conjunto, a su ser como músico “ut sic”, y por lo tanto, también a la "Pequeña Suite en mi menor”.
    Os añado un fleco, para redondear la cosa:
    Para hacernos una idea de qué sea eso de la escala de tonos enteros, podemos escuchar el nº 2 del primer libro de Preludios de Debussy, tocado por el prestigioso pianista Michelangeli. Ahí está la escala de tonos enteros (¿os suena?),ésa es la atmósfera que se respira en la Pequeña Suite de Prieto: atmósfera no copiada, naturalmente, sino asimilada, "con ese criterio tamizado, fino, perspicaz y seguro, propiedad del talento y de un juicio estético singular y exacto” en palabras de Otaño.
    http://www.youtube.com/watch?v=FYPvIIdokPc&feature=related
    Firmado por “Manolo el del bombo” R:M.

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  3. Amigo Alejandro, he seguido tu consejo y me he ido al monte (en Sojuela ya estamos)a escuchar esta joyita que nos ha proporcionado nuestro amanuense informático de cabecera, o sea, Rafael. Para ambientarme mejor y sumergirme en el mundo de los "malditos" he cogido "Les fleurs du mal" de Baudelaire y una botellita de Absenta que tanto gustaba a los impresionistas y he escuchado la Suite cuatro veces, tal como me recomiendas. A la tercera vez, no sé si por el monte, por la poesía, por la música o por la Absenta (una copita en cada reproducción)me he visto transportado a un paisaje impresionista donde Prieto retozaba por los prados con una copa que yo mismo le había servido y fumándose un porro que no se lo salta un gitano y un poco más allá aparecía Otaño dándose cabezazos contra una roca mientras decía "No es ésto, no es ésto"...
    Bueno, fuera de bromas, Rafael, tu trabajo te ha lucido mucho, te ha quedado "matizao", como decían mis alumnos.Los que sabemos un poquito de Sibelius porque hemos hecho alguna torpe transcripción, valoramos tu trabajo y el de Alejandro porque es un trabajo de chinos. Ah! Y una mención especial también para Josema, que fue quien le trajo a Alejandro desde Alemania ese conjunto de instrumentos que maneja con tanta destreza (eso sí, se los trajo pero Alejandro se los pagó religiosamente...)
    Un último comentario: Rafael yo creo que a Otaño lo que le sacaba de quicio no eran las "campanita que repica..." sino que se atreviera a hacer lo mismo con piezas religiosas como el "Sepulto Domino".¿Te acuerdas cuando las voces blancas hacíamos aquello del "ponentes milites qui custodirent illum"? Otaño terminaría de los nervios...
    Lino Uruñuela

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  4. También en nuesro tiempo era difícil de pelar lo de "ponentes milite-es" Y, ya que citas el Sepulto Domino, también allí encontramos esos quiebros melódicos en puntas de sierra, como el final del "custodirent illum". Y volviendo a los Madrigales, que son un filón de estos giros,tan característicos de Prieto, encontramo "los menudos cuentecitos de la sal, tris, tras, tris-tris, tras" etc Cuando Prieto volvió del Japón nos contó que esas cosas habían llamado mucho la atención a los japoneses, que vieron un cierto parentesco oriental en esos pasajes. Para ellos la música de Prieto tenía un poco "ojos rasgados", un aire de familia. R.M.

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