Quienes visitáis con frecuencia el blog, quizá habeís olvidado la referencia que hace en su cabecera "... esta página pretende ser un lugar de encuentro...". Alguno de los colaboradores no comparte del todo mi empeño por evitar que se convierta en una especie de "almacén" de materiales (música, partituras, fotos, recuerdos...), aunque sean valiosos, de la Schola y de nuestra estancia en Comillas. En mi modelo, vuestra participación, a través de los comentarios, es inexcusable. Puede ser tan breve como una simple frase, incluso palabra-frase. Puede ser de apoyo, de crítica, de propuesta o de consulta. Pero vuestra intervención es tan necesaria como los documentos que publicamos.
Decía yo, en mi último comentario, que la Cantata de Aizpurua merecía almenos un par de comentarios, aunque sea para decir algo tan básico como "no entiendo esa forma de hacer música". O, tal vez, "no he conseguido descargar ninguna de las partes" (son archivos un poco pesados y pueden tardar un poco en empezar a sonar). El hecho es que los informes que me aporta el servidor, me indican que de las más de 500 visitas que ha recibido el blog desde que publicamos la Cantata, sólo 27 siguieron el vínculo a la página MÚSICA Y MÚSICOS COMILLESES y que de los 27, únicamente 6 descargaron la música de la Cantata (que no se entere Arcadio, con las vueltas que ha dado para conseguir el Cd y luego separar las piezas, comprimirlas, escanear el folleto....). De los 6, ni un sólo comentario al respecto. Comentario: sin comentarios.
Hablando de otra cosa pero relacionada, me escribe un buen amigo comillésy compañero de curso, Alfonso, y me dice, más o menos...:
Yo, que no fui "puer cantor" ni soy músico ni sé apenas de música, empecé a visitar el blog sintiéndome un intruso y, aunque lógicamente no podía disfrutar en el mismo grado que los que fuisteis "scholantes", reconozco que me fui enganchando. Al fin y al cabo, la Schola es parte de Comillas y Comillas es parte de mi pasado y mi pasado es cada vez una parte más grande de mi presente, y en ese sentido no podía dejar de sentirme directa o indirectamente concernido por lo que allí iba apareciendo. Es lógico que la Schola -la música- sea el asunto principal del blog, pues se constituyó en torno a ella y a su recuerdo, pero también es cierto que la Schola no puede entenderse sin el seminario, de cuya base humana se nutría. Traigo a colación semejante obviedad porque me llamó la atención que X. S. Erauskin, al contar la divertida anécdota del caimán, se disculpase como si estuviese cometiendo sacrilegio al invadir con una historia "profana" el ámbito sagrado reservado a la Schola (él suele escribir "Scholla", añadiendo, generoso como es, una ele de propina; menos mal que es de Vitoria, que si fuese de Bilbao añadiría el alfabeto entero). Deberías, tú que tienes mando en plaza, disipar esos escrúpulos sobre la pertinencia en el blog de asuntos que, siendo comilleses, no se refieren directamente a la Schola. A mi juicio, todo lo que ayude a entender mejor lo que era Comillas redundará en un mejor entendimiento de la Schola, que era uno de sus emblemas -el emblema por antonomasia, quizá-. Si se prefiere conservar la música al abrigo de contaminaciones sublunares, se podía señalar un espacio aparte para este menester documental, evocativo y narrativo que, al no requerir conocimientos técnicos, ensancharía probablemente el campo de participación. Así nadie tendría reparos a la hora de traer asuntos no musicales. Yo disfruté, por ejemplo, con los almíbares fósiles del P. Camilo María Abad exhumados por el inexhaurible Ramón Cubillas lo mismo que con la sauroanécdota de Erauskin y con las cartas del superdecano evocadoras de tiempos heroicos; pero el abanico de temas puede ser más amplio. Los veteranos tienen mucho que contar y arte indiscutible y gracia de sobra para hacerlo. Recordar es interpretar e interpretando rescatamos al pasado de su inmodificabilidad de piedra y le reintegramos de alguna manera la condición flexible de lo vivo. El blog podría ser el sitio ideal para disfrutar de esa propiedad compartida que es nuestro pasado comillés....
Lo firma Alfonso, pero yo también m'apunto y añado, por si hubiera dudas: Amen
Alejandro